Básicamente me resulta molesto hacer cualquier tipo de trámite, si ese día es el primer día hábil del mes y para colmo lunes, como hoy, me da escalofríos. Los bancos, oficinas públicas y de servicios se vuelven lugares detestables. La paciencia es una palabra que termina cuando uno se pone último en la fila. La gente parece no entender y el mundo se conjura contra uno. No hay salidas, te falta el aire y apunto de un ataque de pánico te convertís en un gran arquero que ataja cualquier cosa, te relajas y recordás el fin de semana.
La transpiración se va, empezás a emanar sonidos en voz alta sin percibir nada a tu alrededor, te espantas de cosas que sos capaz de hacer y decir. De repente escuchas una serie de palabras que se repiten.
-Señor, señor, señor.....
De atrás alguien te toca con cara de ofuscado, te das cuenta que era tu turno y que falta mucho para el próximo fin de semana.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada