
Revolviendo entre mis papeles encontré unos manuscritos del último viaje que hice. La idea era ir cuatro o cinco días a pescar a la provincia de Corrientes y resultó que la recorrida se hizo más larga de lo esperado.
PRIMER DIA
Reencontrarse con un viejo amigo siempre es bueno, que te pasa a buscar con el auto y te de un aventón de 300km para empezar un viaje es excelente. El problema es si a la altura de Pacheco, Pcia. de Bs. As., te das cuenta que te olvidaste el documento. La semana previa al viaje había sido un poco complicada para mi, me habían robado la billetera de una forma bastante vergonzosa, que prefiero por ahora no contar. Lo cierto es que empecé mi recorrido hacia la Mesopotámia sin ningún tipo de identificación. Atrás quedaba cualquier registro de mi persona y el perro que nos llevamos puesto a la altura de Zarate, juro que fue imposible esquivarlo.
La charlas y los comentarios cuando hace mucho que no te ves con alguien pueden ser repetitivos, este no fue el caso teníamos cosas que contarnos y aprovechamos el recorrido hasta Victoria - Entre Ríos para hacerlo.
Antes de llegar al pueblo paramos a ver la obra que está construyendo mi amigo y ahí conocí a “Olvidate”, su nombre es Cristian y se dedica a los trabajos de plomería, en mis notas le puse olvidate dado que utilizaba a modo de muletilla esta palabra.
Tardamos pero encontramos una verdadera pulpería, la grapa y los cigarrillos fue una constante por horas, el olor a pueblo se impregnaba a nuestro ser. Nacho, un cliente de ahí, nos llevó hasta un hotel -el Rizzi-, un lugar económico donde preparan una exquisita milanesa de surubí.
Eran alrededor de las 22 hs. cuando Javier resuelve acostarse un rato a descansar, el viaje había sido agotador, Olvidate fue a buscar la camioneta y quien escribe salió a dar la vuelta al perro, al fin y al cabo era mi primer día fuera de baires y sabía que el dolor de cabeza a la mañana siguiente ya era inevitable.
Terminé en un bar, frente a la plaza principal, al lado del Banco y al costado de la Municipalidad como todo los pueblos de la Argentina. La verdad es que la barra de ese lugar me sorprendió, si andan por ahí se los recomiendo. La letras empezaron a salir y en un papel bastante arrugado anote varias de las cosas que están leyendo. En ese momento percibí que donde todos se conocen ser completamente anónimo te condena.
Corrientes estaba muy lejos esa noche, el cansancio me invadía el cuerpo y mi caligrafía hoy casi no las entiendo. Fui al baño me lave la cara y volví al Rizzi, me cruzo con Javo en el pasillo que se estaba yendo a Buenos Aires, son algo así como las 2 de la mañana, Olvidate despide a Esmeralda que parece asombrada, después la comprendería.
Mientras me recuesto en la cama trato de entender que había sucedido. Era tarde, y al día siguiente tenía que ir a la comisaría de Victoria para hacer la denuncia por haber “extraviado” los documentos. Mucho para el primer día, descanso pensando el big fish.